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Hoy 1370 / “Cabreados”, por un cambio de rumbo
España “toma la plaza”
Sin casa, sin trabajo y sin pensión, cientos de miles de “indignados” españoles ganan las calles y las plazas. Mientras no se apagan las rebeliones en los países árabes, la lucha de la nueva generación estremece ahora a las potencias imperialistas. Vuelve a oírse hablar de revolución.
Al cierre de esta edición de hoy (domingo 22/5) las elecciones regionales y municipales en España se llevan a cabo en medio de la crisis económica y política. No lo hacen en el clima habitual: convertidos en un movimiento gigantesco, cientos de miles de jóvenes, trabajadores y vecinos “indignados” ganaron su primera batalla, derrotando el intento del gobierno, de la Justicia y de los partidos del sistema de utilizar la veda política anterior a la elección para amordazar los reclamos populares.
“¡Somos todos ilegales!”: gritaron desafiantes decenas de miles de personas, al pasar la medianoche del viernes al sábado, ignorando la veda; 150 mil amanecieron en Puerta del Sol el domingo de elecciones. Ni la prohibición de la Junta Electoral Central (la reaccionaria legislación española exige para las movilizaciones un permiso pedido con 10 días de anticipación), ni el rechazo del Tribunal Supremo a levantar el veto a las protestas, ni la amenazante presencia policial desmovilizaron a los manifestantes del Movimiento 15 de Mayo (o 15-M, por el día de la primera gran movilización).
Se niegan a pagar una crisis económica que no causaron, y denuncian una corrupción mucho más profunda que la de los parlamentarios del PP “comprados” en el “caso Gurtel”: es la de todo el sistema político erigido en beneficio de la burguesía de grandes empresarios y financistas que se expresan en la “partidocracia” del PSOE y el PP. “No somos mercancías de políticos ni de banqueros”, claman. Quieren, y ejercen, democracia directa.
Temeroso ante la masividad de un movimiento que creció a saltos después de la represión del 15 de mayo, el gobierno debió ceder y levantar de hecho la prohibición. Los concentrados, que en principio habían decidido permanecer en Puerta del Sol hasta el día de la elección, se disponían a extender la toma de la Plaza más allá del 22 de mayo: el sábado 21 la asamblea general de los acampados convocó a realizar asambleas el sábado 28 en 20 barrios de Madrid (también en otras localidades de la región), para reunir después delegaciones de ellas para constituir la Asamblea Popular de Madrid.
“¡Somos todos ilegales!”: gritaron desafiantes decenas de miles de personas, al pasar la medianoche del viernes al sábado, ignorando la veda; 150 mil amanecieron en Puerta del Sol el domingo de elecciones. Ni la prohibición de la Junta Electoral Central (la reaccionaria legislación española exige para las movilizaciones un permiso pedido con 10 días de anticipación), ni el rechazo del Tribunal Supremo a levantar el veto a las protestas, ni la amenazante presencia policial desmovilizaron a los manifestantes del Movimiento 15 de Mayo (o 15-M, por el día de la primera gran movilización).
Se niegan a pagar una crisis económica que no causaron, y denuncian una corrupción mucho más profunda que la de los parlamentarios del PP “comprados” en el “caso Gurtel”: es la de todo el sistema político erigido en beneficio de la burguesía de grandes empresarios y financistas que se expresan en la “partidocracia” del PSOE y el PP. “No somos mercancías de políticos ni de banqueros”, claman. Quieren, y ejercen, democracia directa.
Temeroso ante la masividad de un movimiento que creció a saltos después de la represión del 15 de mayo, el gobierno debió ceder y levantar de hecho la prohibición. Los concentrados, que en principio habían decidido permanecer en Puerta del Sol hasta el día de la elección, se disponían a extender la toma de la Plaza más allá del 22 de mayo: el sábado 21 la asamblea general de los acampados convocó a realizar asambleas el sábado 28 en 20 barrios de Madrid (también en otras localidades de la región), para reunir después delegaciones de ellas para constituir la Asamblea Popular de Madrid.
